domingo, 20 de abril de 2008

Esto debe ser estar feliz


La noche de un domingo muy primaveral, ya casi sin humo, gestó el segundo show de Los Piojos en el Luna Park. Un poco más temprano que el día anterior, y aunque Natalí de Caballito apostaba iba a comenzar con "Manjar", el ritual empezó con un potente "Arco", seguido de "María y José".


"Ay ay ay", dijo presente con su diálogo de tarareos entre Andrés Ciro y el público, donde nunca falta el "Upa my nena". "Y qué más" con su pedacito de "Let it bleed", de los Rolling Stones, acumuló besos y caricias entre el público. "Basta de penas", a su vez, movilizó al baile. "Los cancheros", llamó al pogo y "Luz de marfil" más todavía.


Guido, que no paraba de gesticular cada canción que la banda tocaba, no se acuerda cómo empezó a escuchar a Los Piojos. Lo que sí sabe, es que quiere que suene el tema "ese que Ciro sale con la flauta y después tocan todos. Ese quiero". Guido tiene 5 años, y asistió al Luna con su papá, que los sigue desde el ´93.


Después de "Un buen día", con Mickie en el micrófono, llegó "Fantasma" y "Manjar", con una pizca de "Debede", de Sumo. "Un aplauso para Luca Prodan", dijo el cantante, como agradeciendo una de las patas de estilo en la que se apoya la banda. Luego, tal como el día anterior, sonó "Siempre bajando", más "Sympaty for the Devil" de Los Rolling Stones y "Hey Jude" de Los Beatles."


Vamos a hacer un tema para los enamorados", dijo el cantante. Y después de comprobar que había más enamorados no correspondidos que sí, señaló que "tendrían que resucitar a Galán". Y con más besos y caricias, suspiros, mensajes de texto y llamados, vino "Ando ganas". Tal como en el registro en vivo de "Ritual", hubo pifiada del público que Ciro festejó.


Ahí fue cuando, el escenario, que estaba dispuesto como el sábado, se vistió de añejo para que volviera un recurso también usado el día anterior: Chucky y Los implacables. Un cuarteto de teclado y vientos que ejecutaron un jazz como antesala a la puesta en escena que luego vendría. Pero esta vez, las chicas que le pedirían una foto a Ciro fueron Sabrina y Gissela. Y Sergio Pángaro y Baccarat volvieron a ser invitados para "Pollo viejo". "Por suerte, estamos lejos de ser pollos viejos", dijo Ciro, sobre la canción que habla del éxito en tiempo pasado. "Pacífico" antecedió a "El Farolito". Un pogo que rebalsaba de energía, sólo fue calmado con la improvisación en el teclado de Chucky.


Seguido, si bien algunos acordes de la guitarra de Tavo amenazaban con "Tan solo" -tanto que la gente lo empezó a cantar al unísono- fue el turno de "Difícil". El cantante presentó a las cuerdas invitadas, que eran tres violines y un chelo. Los cuatro dijeron tímidamente su nombre, a excepción de Sebastián que se explayó con una patricia denominación. Y después de que Ciro dijera "a ver cómo suena eso" a la chelista y ella contestara, fue Sebastián quien tomó su arco y su violín para hacer sonar una inconfundible melodía: "Jijiji", de Los Redondos.


Cuando la banda de El Palomar se había adentrado en una versión de "Longchamps Boggie", de Pappo, la música viró hacia un imponente "Pistolas". Paula de Catán no paraba de bailar, aunque la densidad humana del "delante de todo" insistía en limitarla. Había venido con una compañera de trabajo, Gabriela, con quien después del recital, iban a entrar a su laburo. A pesar de lo larga que sería su noche, se dedicó a la intensidad del disfrute.


Y para "Bicho de ciudad", volvieron los violines y el invitado piojoso en guitarra: esta vez fue Fede de Flores. "Olvidate" y "Genius", para un final al taco. Si bien la gente pedía "Babilonia", el recital -con más de dos horas de show- terminó después de leer las banderas. Una de las que estaba ahí, era la de Leonel Piter, un piojoso que ya no está debido a un supuesto caso de mala praxis que la justicia todavía no resolvió y cuya mamá se encarga de difundir vía foros y fotologs de piojosos. De hecho, hubo un banderazo antes del recital para dar a conocer el caso que lleva 43 meses de impunidad.


Cuando terminaron de repartir púas, listas de temas y palillos, la banda saludó al público, abrazados en la punta de la plataforma del escenario. Minutos después, por segunda vez, las inmediaciones del Luna Park fluyeron de piojosos y piojosas que, según el cantante, habían estado "más calientes" que el día anterior. Como Carlitos y Eugenia, que se vinieron en colectivo desde Salta, para concurrir los tres días.Faltaba un ritual de esta seguidilla "boca en boca".


Redacción: Nadia Mansilla
Foto: Sebastián Klein
http://www.lospiojos.com.ar/

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