sábado, 19 de abril de 2008

La noche venía caliente, estaba lleno el Luna Park

Faltaban veinte minutos para que dieran las diez del sábado en el bajo de una Buenos Aires humeante y en el Luna Park, luego del video introducción de la Gira Civilización, sonó "Te diría". Así de concreto fue el comienzo del primero de los tres show de Los Piojos en el estadio porteño.

Luego vendría un ensordecedor "María y José", a toda potencia. "Buenas noches Luna Park", dijo Andrés Ciro, y junto a los mismos vientos que estuvieron en el Quilmes Rock, sonó "Taxi boy". Y desde la platea podía verse al equipo técnico bailar en sus postas.


"Esta vez las máscaras no fueron de vestuario. Qué humo de mierda", dijo Ciro, para seguir luego con "Quemado", que llevó el tradicional plus de "Don't turn blue", de Sumo. La batería de Roger le agregó oscuridad al clima que esa canción genera. A continuación, llegó "Basta de penas", luego de que el cantante dijera "Ayúdenme a cantarlo, que no lo hicimos nunca". Hasta le trajeron un atril para las letras. Y siguió el recital, elevando el mercurio de movimiento con "Labios de seda", donde Ciro tomó una máscara de público, que era un piojo civilizado.


El escenario, sin el paredón de leds pero con cuatro pantallas que proyectaban distintos ángulos de lo que sucedía en el estadio, recibió a "Los mocosos". Allí Tavo se encargó de sumar tensión a través de sus cuerdas a la descripción urbana del tema. Luego, casi sin avisar, Micky arremetió con "Fijate". Y cuando el público apostaba que seguiría "Un buen día", aparecieron en las pantallas, imágenes inéditas de la filmación del video de "Bicho de ciudad". Sierras, río, risas, rezos.


Seguido, Ciro adelantó "ahora vamos a traer un tema para los viejos piojosos", y empezaron a sonar los acordes de "Canción de cuna", apoyados en violines que llenaron de fuerza la suavidad del tema. Hacia el final de la canción, el escenario se pobló de piojositos. Niños integrantes de la gran familia piojosa, habían subido a hacer sus coros de voces finitas y rostros sorprendidos. Aplausos para las caritas entusiasmadas. Luego de "Manjar", con el coletazo de "Debede", también de Sumo, llegó "Genius". Ahí también estuvieron los vientos.


Mención especial se merece lo que siguió después: la versión de "Siempre bajando", con una estrofa de "Sympaty for the devil", de los Rolling Stones y otra de "Hey Jude", de Los Beatles. Tres canciones que hilaron perfectamente, creando una trama sonora implacable. Implacables eran los que acompañaron a Chucky. Victor Skorupsky en el saxo, Bebe Ferreira en el trombón y Juan Cruz de Urquiza en la trompeta, junto al teclado de Ípola, improvisaron un jazz con solos de cada instrumento.


A continuación, una escena teatral que involucró a Katja y Clara: dos jovencitas que le pedían a Ciro -que estaba sentado en una mesa de bar, como si tomara un café en una tanguería- una foto. Ciro, vistiendo saco y peluca canosa, accedía gustoso, para luego enterarse que lo que las chicas le pedían en realidad era que él les saque una foto a ellas, y no con ellas. Entonces, sonó "Pollo viejo", que además de la puesta en escena donde todos los músicos llevaban atuendos envejecidos, contó con la presencia de Sergio Pángaro y Baccarat.


Luego de "Pacífico" y "Ruleta", Ciro preguntó quiénes sabían tocar un instrumento y eligió a uno para tocar la guitarra de "Bicho de ciudad". Como el elegido se arrepintió, la búsqueda siguió por el otro lado del campo del Luna y así fue que subió Rodrigo, de la Boca. Con una remera de Cosquín Rock y una presencia sin una pizca de timidez, tocó el tema del nuevo disco y después de saludar a sus compañeros de ritual, se despidió con un "Gracias loco", emocionado.


"Ese tema hacía mucho que no lo tocábamos, creo que la última vez fue en Atlanta", dijo Ciro, después de que sonara el inédito Blues del San Martín. Luego, "Cruces y flores" y "El Balneario". Después, el Changuito Farías Gómez largó los tambores para rasgar la guitarra en una larga introducción para "Unbekkant". Los músicos caminaban con la luz roja de fondo, mientras las voces germanas seguían sonando aún terminado el tema. A continuación, "Buenos días Palomar", anunciaba el final, mientras Mickiy se sentaba en un bafle, como si estuviera a la sombra de un árbol.


Lectura de banderas y "hasta mañana los que puedan", dijo Ciro para cerrar la noche. Una vez afuera el público también concluía la velada, comprando remeras o comiendo panchos. Como Lucho de Villa Adelina, que se volvía con la gente del barrio a su casa, mientras Julián, La Colo y Dani, de Ciudad Jardín y Flores, esperaban que los pasen a buscar. También estaban esperando Nora, Cintia, Brenda y Bárbara. Cuarteto compuesto por madre que fue llevada por sus tres hijas a ver a la banda por primera vez. Nora, a quien le calzaron remera, mochila y zapatillas blancas, estaba alucinada. Hasta pudo escuchar "Pollo viejo", el tema que más le gusta. Otros, en su mayoría del interior del país, se dedicaron a pasear por las peatonales del centro porteño o fueron a comer pizza a Las Cuartetas. Hasta mañana, entonces.


Redacción: Nadia Mansilla
Foto: Sebastián Klein
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