sábado, 5 de abril de 2008

No te sorprenda volverme a ver



Faltaban unos minutos para que den las 11 de la noche del primer sábado de abril. El cielo amenazó con algunas nubes, que se dieron cuenta que allí no era su lugar. La proyección del video de la Gira Civilización, una larga intro y el ingreso de la banda al escenario en una original manera: Roger, Chuky y el Changuito Farías Gómez en una bicicleta triple; Micky en una antigua Citroën, Tavo y Pity en un sidecar y Ciro en un autito colorado alemán llamado Masserschwitt. Todos vestían diferentes mamelucos azules. Entonces como puntapié inicial del show sonó "Manjar", con un segmento de "Debede" (que había sonado por segunda vez en la noche. La primera, en la presentación de Las Pelotas, que antecedió a los de El Palomar en la tercera fecha del Quilmes Rock).

"Buenas noches ¿cómo están? Qué linda noche nos tocó", dijo Ciro, apenas terminó la primera canción. Luego, el cemento vibró con "Esquina Libertad", que sonó por primera vez en el año del Che. Seguido a "Taxi boy", se escuchó "Cruces y flores". Videos alusivos y un momento de silencio, tanto arriba del escenario como abajo en el campo y las plateas, en honor a los soldados de Malvinas, a 26 años de la cruel jugada de la última dictadura argentina. La armónica con la que Ciro, que entonces llevaba una remera con la cara de San Martín, entonó el Himno Nacional Argentino precedió sus pocas palabras para el breve homenaje: "Para los héroes de Malvinas. Los que quedaron allá y los que volvieron".

Después del momento de conmemoración, vino "Ay ay ay". Mientras Tavo volaba con su guitarra, vistiendo ya una remera con el rostro de Luca Prodan, la cancha llena hacía el tradicional jueguito de palmas y manos que se meneaban de un lado a otro.

Y sonó "Muy despacito", canción que Ciro le dedicó a un pibe muerto (Diego de Palomar) cuyo cuerpo fue tirado en El Palomar después de un secuestro. Un tema que creó un momento iluminado por celulares en la cancha y por una luz azul en el escenario. Luego vino "Luz de Marfil", con el led del escenario proyectando imágenes caleidoscópicas. Y River volvió a vibrar.

"El Citroën está en venta", dijo Micky, que vestía una remera amarilla, un colorido gorro norteño y un bajo naranja. Y con la proyección de una pecera, con la sensación de mucha paz, sonó "Fijate". Acto seguido, vino "Un buen día". En los leds ahora había una autopista de colores e imágenes de los distintos integrantes de la banda, con un clima completamente distinto al de hacía un momento y donde hasta los acoples quedaban bien, mientras era él mismo el que cantaba.

Acto seguido fue el turno de "Fantasma", con el jueguito en el que Ciro gambetea con una luz roja, mientras calza una capucha y lleva una joroba artificial que teatraliza un aquelarre de espectros. Aquí tuvo un rol fundamental el trío de vientos que conformaron Victor Skorupsky en el saxo, Bebe Ferreira en el trombón y Juan Cruz de Urquiza en la trompeta.

Cuando estaba terminado "Arco" y Andrés Ciro desfilaba por la plataforma que antecedía el escenario, el cantante señalaba algunos de los pibes allí apostados (en muchos casos desde temprano en la tarde) mientras les sentenciaba "pasará tu pena". Luego de un momento, el mismo líder preguntó si ya era medianoche y, arremetiendo con una breve versión de "Como Alí", se recordó a Jorge Guinzburg con el denominado "pogo de las 12". Puños estilo pop art se veían en las pantallas, como una añoranza al animador, conductor y humorista que luchó con tanta garra frente a su enfermedad.

"Todo pasa" fue tocada con Ciro sentado en un banco alto, mientras se veían radios viejas pasar por los led y una decena de banderas flameaban en la delantera del campo. Luego vinieron "Difícil", "Ruleta" y "Pacífico".

Terminada una pausa, más de veinte percusionistas, con sus tambores en brazos, invadieron el escenario. Y este fue el momento más fuerte de la noche. Dieciséis años y un otoño después, llegó "Verano del '92", con La Chilinga como invitada y la presencia de Daniel Buira, ex baterista de la banda. "Vamos a invitarlo a tocar un par de temas de aquellos, de antaño", dijo Andrés Ciro, y el director de la murga tomó el asiento rodeado de parches y platillos.

Con esa formación, la original de la banda, sonaron "Genius" y "Cruel". Ante tanta efusividad por parte de los 60.000 presentes, el cantante apuntó: "¡Este es el premio!", en referencia a los Carlos Gardel.

Intervalo otra vez, para retomar luego a la última parte de la fiesta. "Bicho de ciudad", "Unbekkant", donde el Changuito Farías Gomez tomó la guitarra acústica como posta, luego de las voces en alemán que emulan un noticiero de tierras germanas. A continuación, "Muévelo", con Leonel y Malena, dos piojosos, bailando en el escenario. Cuando después de mucho pedir, el público consiguió que sonara "Babilonia", el cemento del Estadio Monumental volvió a vibrar.

"No van a creer que voy a leer todas esas banderas", dijo Ciro, mientras sonaba "Finale". Ayudado por los demás integrantes de la banda, se escucharon nombrar a las de Merlo, Bragado, Laferrere, Villa Insuperable, San Justo, Palermo, Tucumán, Avellaneda, San Luis y Villa Bosch, entre muchas tantas otras.


Cuando ya varios habían poblado las calles de Nuñez para retornar a sus casas, muchos recularon porque inesperadamente empezó a sonar "Around & Around / Zapatos de gamuza azul", con la suma de toda la energía volcada durante las más de dos horas de show. Y así terminó la tercera fecha del Quilmes Rock.

Los micros clandestinos, con destino "conurbano bonerense", estaban llenos. Piojosos que volvían a sus barrios, como racimos. También había otros que emprendían el largo regreso a casa en auto, como Matías y Martín, dos rosarinos que viajaron especialmente para la ocasión. Y otros, a esperar el transporte público. Como Santy de Ciudad Evita, que estaba más que contento porque su bandera fue leída y que estaba con Gaby, que se vino sola desde Devoto y ahí se encontró con Vanina de Tapiales, con Chechu y el Chino de Aldo Bonzi y Lali de Parque Patricios. Desde lugares tan disímiles, se conocieron a través del espacio cibernético www.lospiojosforo.com.ar y se apalabraron una próxima juntada no virtual cuando vengan los Lunas que Andrés Ciro deslizó en forma de guiño como próximas presentaciones.

Fue el quinto River de Los Piojos.
Fue un ritual inolvidable.

Redacción: Nadia Mansilla
Edición: Martín Correa
Foto: Sebastián Klein

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