sábado, 10 de mayo de 2008

Fuego Ritual


Como otra cita de la zigzagueante Gira Civilización 08, Los Piojos se presentaron este fin de semana en la ciudad de Rosario.


Hasta los 5 minutos después de las diez, cuando empezó el recital, la previa fue un tren de alta velocidad durante unas largas horas. Muchos habían llegado a las seis, otros a las ocho, pero lo cierto es que el rato que antecedió al show fue un recital aparte, de estribillos piojosos, versitos cancheros y apuestas sobre con qué tema empezaría el ritual. Pancho, de Tapiales, apostó a que empezaba con "Te diría"; Alejandra, Noelia y Romina, de Buenos Aires la primera y Paraná las segundas, le metían fichas a "Civilización" y "Pacífico". Nahuel, de Villa María, creía que empezaban con "María y José".


Con él estaban Pablo de Rosario y Emanuel, de Alberti, amigos todos de espacios piojosos de internet. Rocío, Korol y el Gordo Monti, además de expresar "¡que vengan a Rafaela!", vinieron de esa ciudad santafesina con la idea que la noche del sábado arrancara con "Shup shup" o "Llevátelo". Mientras que los rosarinos Florencia, Erina, Vanesa y Eloy, querían que la fiesta se iniciara con "Es sentir" o "María y José".Ya estaba rodando el video introducción al show, que pone en clima a las presentaciones de esta gira, cuando Nicolás de Devoto apostaba con que serían los acordes de "Te diría" los primeros en sonar. Pero fueron Martín de Lanús, Sol y Natalia de Belgrano, y Lucho de Villa Adelina los que predijeron el primer tema: "Arco". El público estaba encendido; el campo, efervescente. Las banderas de Merlo Norte, Mercedes, Calzada y Lavallol bien adelante, flameando de alegría. A algunos se le desataban los cordones y, para hacerle el aguante, se formaba un círculo de guardia. Pero eran las zapatillas de energía las que hacían andar al agite que no bajó en ningún momento de la noche. "María y José" y "Babilonia" le siguieron como un trío imbatible para darle mecha a una noche caliente.


Al término de un "Tan Solo" cantado por el público, Andrés Ciro sugirió "vamos a hacer todos los temas así. Y listo". Mientras tanto, por una de las gradas que bordeaba el campo del Estadio Cubierto del Club Atlético Newells, estaba sentado Fabián. Arriba de su falda estaba Mariano, de 7 años. Al lado suyo, Lautaro de 12 y "por ahí, por el campo", según Fabián, Federico, de 18. Llegados desde Santa Fe, padre e hijos disfrutaban la fiesta de manera acorde a sus gustos. Fabián los introdujo en el mundo del rock, y ahora los acompañaba a ver a la banda del Palomar. Él estaba esperando que sonara "Bicho de ciudad" y Mariano, "Muy despacito". En ese entonces, estaba sonando "Los mocosos".


Lo que llegó después fue "Fijate", con Micky en la voz y una proyección de nubes furiosas en las pantallas que fondeaban el escenario. El canoso bajista también cantó su "Un buen día". Seguidamente, "Fantasma" y "Manjar (+ Debede)". También estuvo "Siempre bajando", con el plus de "Sympaty for the Devil" de Los Rolling Stones y "Hey Jude" de Los Beatles, que la banda había estrenado en los Luna Park del mes pasado.


Luego, la armónica de Andrés Ciro amagó con "Pistolas". Pero llegó "Difícil". Al término de una zapada blusera, sí vino "Pistolas". La añeja aunque vigente descripción suburbana contó con solos del "Changuito" Farías Gómez, en percusión; Chucky De Ípola en el teclado y "Roger" Cardero en la batería. La extensión de la versión provocó que, después de las improvisaciones, el público, que le había cedido protagonismo a los instrumentos, subiera el volumen para gritar la última estrofa de la canción.


"Ahora vamos a hacer un tema para los viejos piojosos", dijo el cantante. "Para los viejos piojosos. No para los piojosos de antes", agregó. Y entonces sonó "Canción de cuna", que fue secundada por "Pacífico".


Luego de un breve receso, el cantante retomó el micrófono para preguntar por una casaca muy particular. Cuando aquella apareció junto a su dueño, y luego de pedirle que se la regale, Andrés Ciro pidió "un aplauso para esa remera". Se trataba de una prenda que llevaba un piojo en el frente. No bordado, pintado ni pegado. Era un piojo de neón rojo, que entre la poca luz que se depositaba en el campo, se destacaba muchísimo. El cantante agradeció y el show siguió con una puesta que se originó en Buenos Aires: buscar en el público un invitado para tocar la guitarra. Así fue que subió Caio, que llevaba un cartel que imperiosamente rogaba: "Necesito tocar Bicho de Ciudad". Rosarino, con la remera de La Rústica, su banda, y después de zapar un poco de "Crazy Little thing called love", de Queen, sonó "Bicho de ciudad". La canción de Piti y Andrés fue acompañada por una proyección de vistas panorámicas de verdes infinitos y llanuras deliciosas.


A un "Ruleta" que comenzó en la voz de "Chuky", le siguió la visita del Tonto John -un personaje de dudosa inteligencia, encarnado por Micky- que le declaró su amor incondicional a una tal Mabel que estaba entre el público presente. Después de eso, y con la introducción del Changuito en una guitarra acústica, sonó "Unbekannt".


Bises otra vez y "El Balneario de los doctores crotos" para dar comienzo al fin. Luego, el puente de "Cruel", hizo de Ciro un bailarín primitivo durante varios minutos. Para el cierre, "Buenos días Palomar" y una proyección caleidoscópica hipnotizante. El verano volvía en los golpes de tambor y luego la lectura de banderas. Ahí estaban las de Rosario, Burzaco, Almagro, Merlo, Chaco, Casanova, Caballito, Cañuelas y Mar del Plata, entre muchas, muchas tantas otras. "Muchas gracias y hasta la próxima", dijo el cantante, que se fundió en un abrazo junto al resto de la banda en la plataforma que divide al escenario. Luego deslizó un fugaz comentario acerca de Lunas venideros. El Changuito y Roger fueron los últimos en abandonar el escenario, después de tirar listas de temas y palillos al público.


El estadio se vació lentamente. Pocos piojosos se quedaron pateando el piso con el deseo de que alguna de las púas arrojadas por los integrantes de la banda, estuviera esperando por encontrarse con su mirada. Entre ellos estaban Leticia, que con sus 14 años vino de Villa María y hacia allí volvía, con las ganas de haber escuchado "Shup shup". O los hermanos Nair y Axel que vinieron de Caballito y, aunque coincidieron en querer haber bailado con "Morella" y "El blues del traje gris". Más allá y tan chispeantes como contentas, estaban Jésica, Ilse, Lula, Ailén, Caro, May, Ludmi, Natalí, Dani y Romina. El dream team rosarino sub17, además de la felicidad por haber visto a Los Piojos, se iban satisfechas porque también son seguidoras de La Rústica. Por eso, aunque el personal de seguridad insistía en pedirles que desalojen el estadio, ellas se plantaron firmes, a la espera de Caio, que seguía azorado por haber tocado la viola con la banda. El guitarrista de 20 años no los había visto en vivo hasta este fin de semana. Y cuenta que el día anterior también había llevado un cartel, que decía "Quiero tocar Bicho de Ciudad". Así que esta noche recurrió a una palabra más intensa y así fue que se volvió sonriente a su casa. Como tantos otros, distancia más, distancia menos, que se dieron cita para el ritual en la inquieta ciudad, que casi es una capital del rocanrol.

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