jueves, 18 de diciembre de 2008

Voy a volverte a ver, (no) solo porque lo quisiste

Los Piojos cerraron el año en el Luna Park, a capacidad llena, por vez número once en 2008. La banda de El Palomar puso punto final a la gira “Civilización” y, por eso, le preguntamos a los piojosos que asistieron al último de los cuatro shows de diciembre, en cuántos Lunas dijeron presente.
Así, nos encontramos con Nahuel, que vino desde Palermo en subte con su hermano Daniel. Con sus diez años, el 2008 será recordado como el año en el que los vio por primera vez. En total, unas cuatro veces, repartidas entre los tres shows de abril, los cuatro de junio y estos últimos cuatro de diciembre. Un poco tímido, confesaba su esperanza de que “Desde lejos no se ve” fuera el elegido para iniciar el ritual.
Carlos David y Camila, de Caraza y Lomas, después de lamentarse porque no pudieron traer sus banderas, agregaban que éste sería el primero de los Lunas de diciembre a los que asistirían. Sin embargo, sí estuvieron en julio y abril, aunque no se acuerdan en cuántos. También estaban Romina y Juan Manuel. Son novios desde hace más de un año y fue ella quien lo trajo a él a ser parte del ritual. Mientras él aseguraba haber soñado con que en el primer recital de Los Piojos al que asistía lo iban a entrevistar para las crónicas de la página; ella agregaba que “también le da a Micky”, en referencia a la temática de una de estas crónicas. Romina, por cuestiones financieras, asistió al ritual del viernes pasado.
A uno solo, pero este, asistirían Jimena y Marcela, ambas de Caballito, que esperaban sentadas el inicio del show. Mientras que Julián y Agustín -hermanos de 19 y 16 años- suman siete lunas grabados en sus retinas y coinciden en que el mejor fue el del 14 de junio. También estuvieron Daniela, Yanina, Giselle y Jorge, que dicen ser “Los Bichos de ciudad”, según reza su bandera colorada. Afirman que, entre todos, suman los once lunas. Al mismo tiempo, en esa previa que nace cuando se adquiere una entrada y se extingue momentos antes que la banda salga al escenario, estaban esperando pegados a la valla Nadia, Leo y Florencia. Nadia tiene 23 años y es de Caballito. Este año asistió a siete de los once Lunas de todo 2008. También siguió a Los Piojos yendo a Neuquén, Rosario, Córdoba y Mar del Plata. En dos oportunidades, en junio, subió a bailar “Muévelo”. Como también lo hicieron Florencia y Leo. Florencia es de Flores. Tiene 19 años y también estuvo en siete Luna Park piojosos. Florencia no estudia ni trabaja. “En cualquier momento me echan de mi casa”, asegura. Así que para pagar las entradas a los recitales, le pide prestada la tarjeta de crédito a su hermana. “Algún día se lo devolveré”, confía. Leo, por su parte, es de Ituzaingó. Tiene 26 y hace 13 años que sigue a Los Piojos. “Es una pasión”, es la frase que se le ocurre para explicar que fue a los once Luna, además de haber seguido a Los Piojos a Rosario, Córdoba y Cosquín “y a donde toquen”. Para él es un sueño que cuatro veces haya sido subido al escenario para bailar “Muévelo”.

Para cuando dieron las diez y el Luna estaba lleno, otra vez, se apagaron las luces y la máquina empezó a andar. Una hormiga y una autopista. Una canilla abierta y una llanura. Agua, tierra, fuego y aire, en diferentes formas, en las pantallas del escenario. Fuego sonoro cuando arrancó “Arco”. Mientras se veía el dibujo de una maquinaria, con engranajes y todo, en la pantalla de leds, sonó “Chac tu chac”. Una sutil improvisación en el teclado de Miguel De Ipola, Chucky, tuvo su espacio. Para “Labios de seda”, los piojosos ya estaban lo suficientemente calientes como para cantar con furia la parte que le toca al público. Cuando Ciro se calzó su guitarra negra, le siguió “Civilización”, con un barco en la pantalla, al que luego se le sumaron imágenes de agua, tierra, fuego y aire.

“Buenas noches Luna Park. Alucinante volver a encontrarnos”, dijo el cantante, para después continuar la lista de temas con “Angelito”. Mientras las banderas de Burzaco, Merlo y Merlo Norte no dejaban de ser flameadas, y el clima de despedida invadía la atmósfera, Ciro paseaba por las pasarelas de los costados. “Qué lindos que están todos. Péinense que vamos a ver si hacemos un DVD”, aseguró después el cantante. Los piojosos, contentos, aplaudieron. Con el estadio a oscuras y una luz sobre Juanchi Bisio y su guitarra, comenzó “Los mocosos”. Luego hubo espacio para un video sobre la gira “Civilización”, que comenzó con un show con la banda sobre un camión, recorriendo la calle Corrientes y desde ahí partió hacia el interior del país y a Europa, desde agosto del año pasado. Así, y con “Hoy es hoy” como música incidental, la banda se tomó un breve descanso.
El regreso fue con Micky en el micrófono y su “Un buen día”. El juego de las luces le hizo el aguante. Micky le dedicó el tema “al doctor” y Tavo, a Matu. Ciro regresó al escenario para cantar “Fantasma”. Con él, vinieron los vientos de Víctor Skorupsky en el saxo, Bebe Ferreira en el trombón y Juan Cruz de Urquiza en la trompeta. Seguido, el bajo de Micky delineaba la estructura funk de “Manjar”, que incluyó un poquito de “Debede”, de Sumo. Después de “Merecido”, vino un tema dedicado “para todos a los que no los vemos, pero que de alguna manera están presentes”. Y los locos que aplauden fueron aplaudidos con “Muy despacito”.
Seguido, “Siempre Bajando”, más “Sympathy for the Devil” (Rolling Stones) / “Hey Jude (Los Beatles). Fue entonces cuando Ciro anunció la presencia de “un gran amigo y toda su troupe”: se trataba de Dani Buira y La Chilinga." Únicos invitados en esta serie de Lunas, el ex baterista de la banda y su agrupación percusiva le pusieron los tambores a “Basta de penas”. Ubicados a la derecha del escenario, los nueve percusionistas también le dieron a los parches para “Verano del ‘92”. El estadio ardía, mientras alguno bromeaba un “está hablando de faso”, emulando a Capusotto. Y, con el viejo truco de llevar alguna dama en andas, unos cuantos aprovecharon para atravesar el jardín de gente e ir delante de todo, en el campo del Luna. Mientras tanto, arriba del escenario, Paula y Martín creaban pasos de murga, al ritmo.
“Pacífico” fue lo que siguió, con Juanchi, Tavo y Ciro arriba de las pantallas que se mostraban de colores estridentes. Luego hubo lugar para los primero bises de la noche. Para el retorno de la banda al escenario, miembros del Luna Park le entregaron un reconocimiento por parte del Estadio a Los Piojos, por ser la banda que más espectadores convocó durante 2008. Ciro agradeció y dijo: “Este es el lugar más lindo para tocar, por la comodidad y la onda. Y ustedes (en referencia al público) también lo disfrutan mucho”.

“Esto es distinto a los estadios, los sentimos cerca”, agregó, para continuar con un breve receso, que finalizó con un fragmento de “Let’s spend the night togheter”, de los Rolling Stones. Para tocar “Bicho de Ciudad”, quien subió al escenario -en una puesta que caracterizó los shows del Luna de este año- fue Manuel, de Benavidez. Con 11 años, se calzó la guitarra negra de Ciro y sin dudarlo, arrancó con firmeza esos acordes del comienzo de la canción. Emine volvió a bailar, menear sus caderas, agitar su panza, sacudir sus brazos con sensual dulzura para cuando sonó “Difícil”. Ciro le agradeció haber estado presente en los cuatro últimos shows del Luna. Luego de “un aplauso para el muchacho que se bancó estoicamente la presión”, en referencia a Juanchi Bisio, siguió “Muévelo”. Allí también estuvieron los vientos. Y la euforia.
Mientras los segundos bises, en un ritual que se había tornado eterno, se podía escuchar al público transformando el “Allá se van Los Piojos” con el que cierra el disco “3º Arco”, en un “no se van Los Piojos”. Con una bata negra, Ciro volvió para el final, que junto a la banda, le dio lugar a “Unbekannt”. “Hoy, es el cumpleaños de Keith Richards… y de Gustavo, nuestro kinesiólogo”, dijo el cantante, para luego agregar que fue gracias a él, y a unas vacaciones en Mar del Plata, -donde el doctor llevó el cassette “Emotional Rescue”, de los Rolling Stones-, que empezó todo.

Luego, siguió “Genius”.“Vamos con el último tema”, adelantó Ciro, para dar paso a “Buenos días Palomar”, que sonó con la banda sentada en los bordes de la pasarela de mitad del escenario. Ya cerrando, siguió “Finale”, con una impro de la banda, que se iba y luego volvía para leer banderas como las de Floresta, Hurlingham, Quilmes, Merlo, Laferrere, Monte Grande, Palermo, Boulogne, Talar, Luján, Ezeiza, San Miguel, Solano, Chacabuco, entre muchas, muchas otras.

Luego de que la banda repartiera púas, listas de temas y palillos –aquí, el Chango tiró los suyos, lejos, lejos, con tanta fuerza y puntería, que le dio directo en la cabeza a uno en la platea- el show se dio por finalizado. Hasta que volvieron al escenario, cuando el público ya estaba desagotando el Luna, para tocar “Cruel”. En las pantallas se veían unos algunos avisos clasificados. El público que se había quedado, agradecido. Otros tantos, emprendían la operación retorno para el verdadero último tema. Afuera, una Buenos Aires con decorado navideño daba espacio para lo que sería el final: a partir hacia las paradas de colectivos para emprender el regreso a casa. A conseguir la combi, a esperar a quien pasara a buscar o a retirar el auto del estacionamiento. A comentar la lista de temas, lo vivido hace instantes, lo sentido desde siempre, hecho carne en una noche de Luna lleno. Así, Los Piojos cerraron el 2008.

Lo que viene: Mar del Plata, el Cosquín Rock y el Quilmes Rock. Lo que fue, un año que los vio viajar por todo el país y por el exterior, tocar muchísimo y presentarse y llenar once Luna Park sin más anuncios que un aviso en esta página oficial.

Publicado en www.lospiojos.com.ar

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