viernes, 2 de julio de 2010

Aparicio Tovar: “Las medidas tienen que ser para cambiar un modelo productivo”


El doctor en Derecho, brindó un panorama de la situación social y sindical en España


Joaquín Aparicio Tovar es Doctor en Derecho, recibido en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente se desempeña como catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Castilla-La Mancha. El martes pasado brindó una charla en la CTA donde esbozó el panorama de la situación laboral española frente a las consecuencias de la crisis financiera mundial que comenzó en 2008, y que aumentó los índices de desocupación en toda Europa pero más especialmente en el país de la península ibérica. En una entrevista exclusiva para ACTA, Aparicio Tovar repasó el plan de acción sindical frente a la crisis, de cara a la huelga general dispuesta para el próximo 29 de septiembre en España.
¿A España, qué le trajo la crisis financiera?
Bueno, en España actualmente hay unos 4 millones de desempleados. Eso significa casi un 20%. Y por otro lado, muchos de los ocupados, un número muy alto de ellos, alrededor del 25%, son trabajadores temporales, precarios, que no tienen una vinculación estable con la empresa. Eso hace que la fuerza de trabajo en España esté segmentada en dos franjas: los trabajadores que tienen alguna protección y los trabajadores que tienen una protección menor porque tienen contratos por tiempo determinado. Se llegó a esto porque en España nunca se consiguió el pleno empleo. Situación que sí conocieron algunos países de Europa occidental. Cuando ellos alcanzaron el desarrollo pleno del estado de bienestar, España sufría una dictadura franquista horrorosa. En 2004 España llega a tener solo un 8% de desempleado, casi ya pleno empleo. A la vez España absorbe un número importante de migrantes. Pasamos a tener en diez años un 10% de población inmigrante. Sin embargo, con la crisis económica, la situación cambió muy rápidamente.

¿Por qué razones llega España a esto?
Entre otras razones, sin duda por el excesivo peso que ha tenido en la economía de España la construcción residencial. Eso también tiene que ver con el tipo de desarrollo que absorbía a trabajadores temporales. A pesar de que desde 1996 se intentó reducir la temporalidad, no se ha conseguido. En 2008 teníamos un 31% de trabajadores temporales y ahora tenemos un 25%. Es la cifra más baja de los últimos años, sí. Pero esto es porque los demás están en el desempleo. Se les acabó el contrato temporal, no entran en un contrato nuevo y a la calle. Los primeros que van al desempleo son los temporarios.

¿Qué medidas se están adoptando para frenar los índices de gente que queda fuera del circuito?
Pues, las medidas tienen que ser para cambiar un modelo productivo. Porque no se ha llegado a la crisis financiera por un problema de crisis financiera. Se ha llegado a la crisis porque ha habido durante los últimos años, como siempre y en todo el mundo, políticas de influencia neoliberal que han abierto una brecha muy grande en las rentas de las personas.

Los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.
Claro. La participación en la renta del trabajo en el producto interno bruto de los estados ha ido cambiando. En Europa estaba más o menos en el 52% de la renta del trabajo contra el 48% de renta de capital, esto era así a principios de los ochenta. Ahora estamos en 49% para la fuerza de trabajo y 51% para el capital. Se ha dado vuelta y eso es un cambio enorme para Europa. Y lo peor es que eso marca una tendencia a desvalorizar el trabajo. Sin embargo, la respuesta del capitalismo para esa gente que no podía consumir fue aumentar la facilidad para el crédito. Frente a esto, con el efecto dominó, si bien los bancos son los acreedores, cuando empiezan a caer, el efecto dominó es enorme, porque todos los bancos del mundo están conectados. En definitiva, en la crisis financiera el problema es que al final la gente no puede pagar las hipotecas porque los salarios son bajos.
Es un círculo vicioso y el castillo de naipes se cae.
Pues claro. Y las soluciones que se están dando, son, desde mi punto de vista, muy incorrectas. Son impuestas por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial, que son los que señalan la política. Ajustes en el sector público. Adelgacemos el sector público. Ese es un error. En segundo lugar, el mes pasado el Gobierno ha puesto en marcha una medida que consiste en disminuir y reducir los salarios de los empleados públicos en la medida del 2% al 10%. Esto es tanto para los militares, los médicos de los hospitales públicos, los enseñantes de las escuelas que dependen del Estado. Luego, una reducción del gasto público, como la ayuda social para los dependientes, es decir la cobertura social para los ancianos que no se valen por sí mismos y que cuentan con un sistema público que los ayuda. Hubo recortes en ese sector. También una congelación de las pensiones para el próximo año. Esto es malo, desde luego. La inversión pública disminuye y grandes infraestructuras que se estaban haciendo, como el ferrocarril de alta velocidad por toda España. Todo eso va a sufrir un retraso y va a retrasar la salida de la crisis porque va a frenar el crecimiento económico y va a hacer que el desempleo no disminuya.

También se anunció una reforma laboral controversial.
Desde luego, la reforma laboral que se acaba de poner en marcha, donde se da más poder a los empresarios para disponer de la fuerza de trabajo de los trabajadores dentro de la empresa, pudiendo hacer movilidad geográfica con más facilidad, cambiarlos de aquí para allá, y mayores facilidades para el despido por circunstancias llamadas objetivas, es decir por causas de las que el trabajador no es culpable. Circunstancias económicas y de producción. Le da un poder de disposición bastante grande al empresario al disponer de la mano de obra. Y erosiona la eficacia de los convenios colectivos al permitir que con acuerdos con la empresa se dejen de aplicar si la empresa presenta dificultades económicas. En definitiva, una reforma que desvaloriza el trabajo y favorece el capital. También la Unión Europea está exigiendo que España reforme el sistema de pensiones. De hecho, el presidente del gobierno adelantó que se estaba estudiando retrasar la edad de jubilación y pasarla de los 65 años a 67. No está todavía aprobado, ya veremos en qué queda la historia. Pero nos tememos que la presión de la Unión Europea va a ser muy grande. Hay que resaltar que el Gobierno estuvo hasta hace un mes resistiéndose a que los trabajadores pagasen las consecuencias de las crisis y se negó a aplicar este tipo de reformas. Pero las presiones de los llamados mercados financieros, fue tan fuerte que el Gobierno ha capitulado y ha aplicado este tipo de medidas.

¿Qué respuestas hubo por parte de la sociedad civil?
Bueno, los sindicatos plantearon una medida de huelga general para el 29 de septiembre. Esto, teniendo en cuenta que allí es verano y empiezan los meses de julio y agosto, los meses vacacionales en que el país entero se paraliza, no hay actividad. Además, también hay que señalar que la sociedad civil ha estado durante estos años un poco adormecida. Poco a poco se está abriendo, entonces los sindicatos están planteando que la huelga del 29 tiene que ser un éxito y que tiene que movilizar a la gente en fábricas, en barrios.

"La lucha tiene que ser internacional"

Frente a este panorama de mucha acción en vista, ¿hay algunas diferencias entre las bases sindicales y las dirigencias?
Pues bueno, no hay conflictos particularmente graves. Las dirigencias no son dirigencias corruptas. Ocurre que son las dirigencias las que convocan a mayor movilización. Entonces el intento va hacia crear en las bases sindicales la conciencia de la necesidad de la acción. Movilizar de verdad a la gente. Eso también significa pasar por asambleas en los lugares de trabajo. Y ahora estamos de vacaciones. Además, será el 29 porque -y a esto los sindicatos españoles lo tienen muy en claro- la lucha no puede ser una lucha nacional. La lucha tiene que ser a escala europea. La crisis no es una crisis nacional; las medidas que han obligado al gobierno a adoptar, han venido de la Unión Europea; y esas medidas son iguales en otros países de la Unión. Francia ha empezado con recortes en el sector público muy potentes. Lo mismo Italia; Alemania ha anunciado el despido de 15.000 empleados públicos. A Portugal le exigen recortes en el sector público. También a Irlanda. Ni hablar de Grecia, en fin, los sindicatos españoles tenían muy en claro que había que hacer una acción europea. Que ya no valen las acciones sindicales individuales. Que la política sindical no puede ser política nacional. Estamos perdidos si hacemos política nacional. Porque las decisiones se toman fuera. La lucha tiene que ser internacional. Por eso el 29 de septiembre va a ser una acción europea. En España será una huelga general, ya veremos en otros sitios qué se va a hacer. Lo importante es que sea a escala europea.

¿Qué fuerza tiene el movimiento sindical en España?
El sindicalismo español en su conjunto, el sector público y privado, tiene unos índices de afiliación del 17% de la fuerza de trabajo. No es muy alto si lo comparamos con Suecia o Alemania, pero es más alto que si lo comparamos con Francia. Y del país de donde venimos, en el que durante 40 años afiliarse a un sindicato significaba llegar a la cárcel. Y ahora hay un bombardeo mediático para decir que los sindicatos son malos, traidores, que hacen huelgas y van contra el interés general. Hay ataques contra el sindicalismo bastante fuerte desde los medios de comunicación, como acá, como en todas partes. Pero al mismo tiempo, cuando se hacen las elecciones a los representantes de los trabajadores en las empresas, los sindicatos presentan sus candidaturas y Comisiones Obreras y UGT alcanzan el 80% de representación de los trabajadores y la participación es mucho más alta que en las elecciones políticas, incluso. Tal vez el problema es que los trabajadores europeos después de unos años de bienestar no han tenido una posición reivindicativa excesivamente fuerte. Claro que han hecho huelgas generales cuando las agresiones han sido contra derechos sociales fuertes, contra el gobierno socialista de Felipe González y contra el gobierno Popular. Bastante exitosas por cierto. Vamos a ver el 29 de septiembre, porque allí se inicia un período nuevo de luchas internacionales. La construcción de un sindicatos internacionales fuerte o no empieza el 29.

Son expectativas muy altas las que están en juego.
Sí. Cada país definirá qué tipo de acción va a hacer. En algunos huelga, en otros manifestaciones. De aquí al 29, los sindicatos están poniendo los motores en marcha. Hace algunos días hubo una huelga de trabajadores del metro. Ya empiezan a haber huelgas parciales para llegar al 29. Eso va calentando el ambiente de cara a la huelga del 29 de septiembre.

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