miércoles, 27 de octubre de 2010

27 de octubre. Censo Nacional Argentina 2010.


Hablame de los locutores que te taladraron publicidades institucionales en la cabeza. Yo me re acuerdo de la voz de, no sé, las publicidades de las elecciones del 89. Mientras tanto bajo por tercera vez a hacer la fila en el pallier para que me censen. Pero esta vez voy decidida a hacerlo, bajo sabiendo que de la única manera en la que quiero volver es habiendo sido censada. No me importa nada más.

Te juro que yo le pediría a la censista ¿no me regalás el lapicito? dale, ¿porfa? y, ¡ops! veo que hay stickers. Para los fetichistas de la posmodernidad, como yo, un sticker le pone sabor a cualquier asunto. Me acuerdo que hacía calor, mucho calor y yo estaba baldeando la vereda en patas y en pantalones cortos, con una manguera que tiraba desde la terraza para que tuviera más presión el agua, y con una esponja patito, la de metal (es patito? nunca me acuerdo si es o no), terminé de sacar el sticker del último censo. era 1994. Y ya escucho una que dice que aquella por qué no censa? si está ahí sin hacer nada. Y qué querés, empleado público, le dice la otra. En fin.

En la fila hablan de la muerte de Néstor Carlos. Congoja. Pobre hombre. Pobre mujer, la compadezco -dicen las viejas, mientras hacen la fila de su piso- . Y sí, imaginate los cuervos cómo le estarán volando por encima. Y sí. Y sí. Y las distintas versiones y los detalles que no están. Y ¿por qué habrá tardado esa ambulancia?, dicen, qué terrible. Si en el barrio de mi hermano pasa lo mismo. Él vive en Piedrabuena. La otra vez se descompuso una nena en el jardín y la tuvo que revivir la secretaria. A los diez minutos cayó la ambulancia y el patrullero. A los diez minutos, repite con más seguridad.

Mientras hago la cola pienso que me re acuerdo de las preguntas de la primera vez que me censaron. Para mí la imagen de la palabra "censo" es estar esperando con jugo y galletitas al censista. En realidad fueron tortas fritas, pero no da que lo ponga.

Entonces charlo un poco con las censistas que están desocupadas, mientras otras dos tienen a tres esperando en sus filas. Entre ellos, yo.
-¿Por qué están haciendo esto?, les pregunto yo a ustedes, ¿por la plata o por participar del evento?
-Por las dos cosas, dicen a coro.

-¿Cuál era la pregunta más difícil?
-Para mí la primera era preguntar cuántas personas durmieron en tu casa. esa porque por ahí te dicen ¿y a vos qué te importa?. y la segunda era preguntar ¿vos sos varón o sos mujer?

Entonces,entramos a discutir acerca de qué tiene de relevante la información acerca la cantidad de personas que durmieron anoche en la casa. Comenzamos a elucubrar teorías, casi todas relacionadas a fantasías con amantes e infieles.

Cuentan que hoy su trabajo se basa en algo muy, muy, muy... caray, cómo decirlo? Su trabajo se basa en la confianza. ¿Se acuerda, señora de la confianza? ¿Se acuerda cuando confiábamos entre nosotros?

-Nosotros confiamos en lo que nos dicen. No nos queda otra que confiar con los datos que aportan y los que no. Como recién, que un chico nos dice que pasó la noche acá, pero no durmió.

Y se ríe.

Mientras veo pasar a una vecina del segundo piso, con un termo parado arriba del carrito de su bebé, que sale rumbo a la calle, seguramente a un parque. Les pregunto a las chicas cómo fue decirle a los chicos en casa que hoy iban a trabajar todo el día. Y con eso me las meto en el corazón. Son mamás las dos. Y a las dos, sus hijas les dijeron, les pidieron que se queden en casa. Y ellas están acá. Ser madre también es eso. Ser hijo también es eso.

-¿Y a mí por qué me censaron tan rápido?
-Porque sos sola.
-ah.

Y me cuentan que les tocaron muchos solteros que viven solos y muchas familias que viven de a muchas personas juntas. Que anoche durmieron bien. Que hubiese estado bueno que las esperen con algo de comida. Que hay muchos bolivianos. Y dicen bolivianos en voz baja. Que todos los vecinos del edificio se prestaron a colaborar con entusiasmo. Que qué suerte que no les tocó una villa. Que la noticia de Kirchner las agarró en el camino. Que varios les preguntaron si estaban al tanto de la muerte del ex Presidente. Que esperaban que la situación fuera más peleada, que hasta pensaban que les cerrarían la puerta en la cara. En eso las increpa una vecina, que cómo van a hacer para saber que censaron a todo el edificio, si capaz hubo alguien que no bajó. Y la cuestión se pone espesa hasta que las partes acuerdan de palabra una revisación piso por piso. ¿Pero y si el censado se fue de su casa apenas terminó de censarse? Una de ellas dice que nunca la censaron, que nunca pasaron por su casa porque no entraban a su barrio. Que este es el primer censo en el que participa, pero no por sólo ser censista. Y que los vecinos pidieron, por seguridad, que ellos censen en el pallier.

Censo Argentina 2010. El Censo que pasará a la historia como el censo que se hizo de luto. ¿No son demasiadas emociones para un año solo? Bicentenario, Mundial, Censo. Le faltan elecciones y cartón lleno. Me toco la teta izquierda. Una fotografía que nos pintó de negro.

2 comentarios:

  1. Buen relato.Mi censista parecía asustado a pesar de los mates que le di (o habrá sido por eso??). Vino a las 9 y media pero Martu me dijo cuando llegó a las 14,30 que estaba en la puerta porque volvió a ver si habían llegado algunos otros habitantes. Jornada intensa kirchnerista. Ana

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  2. Anécdota en casa: la censista entra y mira la tele en la TV pública y se le enrojecen los ojos. "Me jubilé hace tres meses pero me engancharon igual" dice, y sigue "mis compañeras que también se jubilaron se fueron a....Calafate! Están allá. A dos cuadras de la casa de los Kirchner", "Yo iba a viajar con ellas...Es la primera TV encendidad que veo hoy (llegó pasadas las 14hs)" Estaba entre llorar, censar y mirar la tele. Yo creo que necesitaba llorar. Pidió agua. Censando a mi hija descubrió que la tarea de "pasantía" no podía incluirla en ningún lado. Trabajo temporal, si. Pero.....no aporta, pago a medias, etc. Nos cuenta que ella lo conoció a Nestor y otra vez los ojos rojos. Me la imagino en una casa en donde la muerte célebre se celebre. No solo descubrirá que le falta el cuadrito de "pasante" sino el de "hijo de puta". Se pregunta si declaran asueto, qué carajo hace con las planillas todo el fin de semana. Saluda y se va. El celular no dejó de recibir mensajes durante los 10 minutos que estuvo. No leyó ninguno, aunque seguro que eran de sus amigas que estaban en lo que hoy es el centro del mundo. Dicen que hay un cacho gigante hielo que se mueve, cruje y cada tanto se desploma sobre el lago, pero a quién carajo le importa.

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