martes, 10 de enero de 2012

Empresas de neumáticos tendrán que incorporar mujeres a sus plantas

Tras dos años de trabajo y debates en torno a la temática, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA-CTA) logró incorporar en la renovación de su Convenio Colectivo de Trabajo una cláusula de género a través de la cual las empresas se comprometen a adoptar medidas de acción positiva que posibiliten la participación efectiva de las mujeres en la industria del neumático.
El secretario general del gremio, Pedro Wasiejko, explicó que "el derecho a trabajar es incuestionable tanto en el caso de los hombres como de las mujeres. En este sentido, desde hace tiempo insistimos en la incorporación de una cláusula que implique que las empresas adopten acciones concretas para garantizar ese derecho".
Por su parte, Estela Díaz, coordinadora del Centro de Estudios Mujeres y Trabajos (CEMYT), explicó que la inserción laboral de las mujeres en el mercado de trabajo remunerado "que es el que se valora económicamente, es visible en la economía y se mide en las estadísticas oficiales es notablemente inferior en relación a los hombres. Por el contrario, en el trabajo no remunerado que está relacionado con la reproducción social y cuidados en los hogares y la comunidad y que se caracteriza sobre todo por su invisibilidad, es realizado mayoritariamente por mujeres".
"Además de una evidente asimetría entre varones y mujeres en la inserción en el acceso a las actividades económicamente activas, hay claras diferencias respecto a la duración de la jornada de trabajo y a la distribución por sector y tipos de actividad. Estas desigualdades también se manifiestan en la brecha salarial que es de alrededor del 25 % más bajo en el caso de las mujeres. Esto se explica por una segregación ocupacional tanto horizontal como vertical. Horizontal en el sentido que las mujeres están concentradas en un tipo de ocupaciones en general ligadas a una extensión de las tareas del hogar, fundamentalmente servicio y comercio; y vertical en tanto las mujeres no acceden a los puestos de mayor jerarquía y mejor remuneración".
Desde el 2010, Wasiejko -quien preside también la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines (FeTIA-CTA), que agrupa a los trabajadores del sector productivo, de servicios y transporte que integran la CTA- junto con el Centro de Estudios Mujeres y Trabajo (CEMYT), impulsaron distintos debates en torno a qué, por qué y cómo los sindicatos deben trabajar sobre la cuestión de la desigualdad de oportunidades en el acceso al mercado laboral.
En tanto consideraron que la equidad de género contribuye al bienestar de todos los trabajadores y sus familias y que no hay justicia social sin justicia de género, señalaron que la acción sindical debe incluir la perspectiva de género y la lucha por la igualdad de oportunidades; incorporar en la negociación colectiva cláusulas de equidad de género; fomentar la inclusión de las mujeres en empleos no tradicionales, especialmente en el sector industrial y promover políticas activas de cuidado infantil y responsabilidades familiares compartidas, entre otras acciones.
 
Si bien la incorporación de cláusulas generales sobre no discriminación constituyen un primer paso fundamental en tanto su inclusión sólo tengan en principio un carácter declarativo, resultan un aporte valioso por su impacto simbólico y la posibilidad de trabajar a futuro en su operatividad.
"En el caso concreto del SUTNA, la disposición está asociada al compromiso concreto de las empresas para trabajar en ese sentido. A futuro, queda el desafío de avanzar avanzar hacia nuevas formas de conciliación entre la vida laboral y familiar con corresponsabilidad social y empresaria", indicó Wasiejko.
La conciliación entre trabajo y familia implica ampliar la licencia por nacimiento en el caso de los trabajadores; igualar la licencia por nacimiento para los casos de adopción; protección contra el despido del padre en el caso de nacimiento de un hijo y la instalación en las empresas del sector de servicios de cuidado infantil, destinados al cuidado de los hijos e hijas en etapas previas a la escolarización de los trabajadores y trabajadoras, entre otros muchos otros puntos que buscan la igualdad de género en su sentido más amplio.
Algunos datos del sector
Según el Informe Nº 3 del CEMYT sobre la participación de las mujeres en el periodo 2009-2010, el 50,9 por ciento de las mujeres se mantienen en la inactividad, mientras entre los varones esa cifra desciende al 24,2 por ciento. La brecha entre la participación femenina y masculina continua entorno a los 24 puntos porcentuales.
Casi la mitad de las mujeres asalariadas (45,9 %) trabaja menos de 35 horas semanales, mientras que los varones con esas características alcanzan el 20,9%. En cuanto a las remuneraciones mensuales, las de las mujeres se sitúan en un 25% por debajo del ingreso percibido por los varones. Asimismo, existe una significativa tasa de inactividad de las mujeres, con una brecha de 25 puntos porcentuales respecto a la participación de los varones.
En relación al mercado de trabajo, mujeres y varones participan de manera diferencial de acuerdo al nivel de instrucción alcanzado: las diferencias en los niveles de participación laboral de mujeres y varones disminuye a medida que disminuye el nivel de instrucción. La diferencia de participación entre las mujeres de mayor y menor nivel de instrucción es de 45 puntos porcentuales mientras que la diferencia de participación entre los varones de mayor y menor nivel de instrucción es de 11.1 puntos porcentuales.
Finalmente, el informe señala que son las mujeres de los sectores más pobres las que evidencian mayores dificultades para insertarse en el trabajo remunerado. La calidad del empleo al que acceden las mujeres de sectores populares, no siempre redunda en mejor calidad de vida. Su inserción laboral está mayormente presente en puestos de baja calidad, tanto por su precariedad cómo por la cantidad de horas trabajadas, con un costo personal adicional fuerte. Las mujeres cuentan con pocas posibilidades de compartir y delegar las tareas domésticas y el cuidado de las personas dependientes.
 
 
Publicado en web CTA

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