lunes, 30 de enero de 2012

Vigiladores se preparan para sus elecciones

Esta semana cerró el plazo para presentar listas, de cara a las elecciones convocadas por el Sindicato de Trabajadores de Vigilancia Privada. Los comicios, los primeros en la historia del gremio, tendrán lugar el próximo 24 de marzo.
El Sindicato, que viene de haber obtenido su inscripción gremial en diciembre pasado, actualmente cuenta con una dirigencia provisoria encabezada por Liliana Villareal como secretaria general y Walter Rodríguez como secretario gremial. Esa conducción, la lista Azul, es la única presentada hasta el momento.
Según los datos de la organización, hay unos 1500 afiliados en condiciones de elegir la conducción del gremio durante el período 2012-2016. Estas primeras elecciones tendrán lugar el próximo 24 de marzo, día feriado. Desde el gremio afirman que se eligió esa fecha para cooperar con el proceso eleccionario, porque la mayoría de los vigiladores trabaja de lunes a viernes, pero no los feriados. También indicaron que se realizarán en la sede de la CTA Nacional, en donde esperan la asistencia de trabajadores de Capital Federal y provincia de Buenos Aires, lugares en los que se concentra la mayoría de sus afiliados.
La situación del sector
Luego de más de dos años de espera, el Sindicato de Trabajadores de Vigilancia Privada, obtuvo la resolución que permite su inscripción gremial. Difundida el pasado 29 de diciembre, comenzó a tramitarse en el Ministerio de Trabajo en 2009. El gremio comenzó a formarse en el ámbito de la CTA Capital en el año 2001. Se estima que en la Argentina hay unas 300 empresas de seguridad privada, donde trabajan unos 300.000 vigiladores.
Actualmente, muchos de los vigiladores sufren las condiciones laborales. Muchos trabajan a la intemperie, algunos sin acceso a un baño; otros, sin la posibilidad de tomar asiento o con tan sólo media hora de descanso. Muchas veces, faltos de una garita acondicionada para responder a las necesidades básicas. O sin que la empresa les entregue capa para la lluvia y botas, que muchas veces no son personales, descuidando la higiene.
Además, muchas veces son obligados a cumplir otras actividades que escapan al trabajo de prevención y seguridad para el que son contratados. Sea cargar mercaderías, realizar tareas administrativas en recepciones, juntar changuitos en los supermercados o acomodar autos en un playón, ninguna de ellas se ve reflejada en sus salarios. También, son empujados a cumplir jornadas laborales de 11, 12 y hasta 14 horas, muchas veces con cambios de horarios informados a último momento. Tal vez más riesgoso sea el pedido de portar armas que hace la empresa, muchas veces sin contar con el visto bueno de algún profesional de salud mental que asegure que el trabajador está en condiciones de hacerlo. O el exceso de horas de guardia, inclusive cuando manejan, acompañando mercadería en tránsito.
Así, se podría señalar que afiliarse al sindicato es la herramienta para sostener una lucha por un salario digno, por que se respete la jornada laboral de 8 horas y las mejoras en las condiciones de trabajo.
 
Publicado en web CTA. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario