viernes, 10 de febrero de 2012

Ante una sentencia unánime, un rechazo unánime

Distintos referentes, pertenecientes al ámbito de la lucha por los derechos humanos, manifestaron su repudio a la condena al juez español Baltasar Garzón, expedida ayer sobre una causa sobre prevaricato. Los testimonios.
Muchos de ellos coinciden en que la condena a 11 años de inhabilitación por haber ordenado la intervención de conversaciones telefónicas entre los imputados de un caso de corrupción y sus abogados, en realidad oculta otra intención. Expedida de manera unánime por el Tribunal Supremo español, sienta un precedente para cualquier magistrado que desde el Poder Judicial cuestione el poder político.
También afirman que si bien el juicio por las escuchas de la causa Gürtel debía acabar sí o sí en condena, es una forma de evitar la expulsión de Garzón de la Magistratura por la otra causa en la que está involucrado, la del franquismo.
Es que Garzón tiene en su contra otras dos causas pendientes: una por supuesta prevaricación en su investigación sobre los crímenes cometidos por durante la dictadura de Francisco Franco y otra por haber aceptado, presuntamente, la financiación irregular de cursos impartidos por él en Estados Unidos. Cabe señalar, que estamos hablando del mismo Juez que cuando se imponía el silencio y el olvido, tuvo las agallas de investigar los crímenes de la última dictadura de nuestro país y llevó a la justicia al exdictador chileno Augusto Pinochet.
Los testimonios
En un comunicado emitido ayer, la Confederación de Trabajadores de la Educación CTERA manifestó que rechaza esta condena porque “implica un "manto de olvido" a la intención del prestigioso magistrado español que se disponía a investigar y juzgar los hechos ocurridos durante la dictadura de Francisco Franco entre 1938 y 1973”.
En el texto, firmado por la secretaria general, Stella Maldonado; el secretario de Derechos Humanos; Rogelio de Leonardi y el secretario de prensa, Alejandro Demichelis, también señalan que la inhabilitación al Juez Baltasar Garzón es un retroceso en los procesos judiciales internacionales que se llevaron a cabo en algunos países para juzgar a los responsables de dictaduras y genocidios.
Asimismo, desde la Comisión Provincial por la Memoria, en donde Garzón participa como consultor académico, esta sentencia “no alcanza sólo a Garzón. Todos los jueces quedan inhabilitados para actuar con libertad para aplicar la ley tanto al débil como al poderoso. Deben domesticarse, no irritar, para no sucumbir frente al sistema de poder”.
Desde Madres de Plaza de Mayo, su titular Hebe de Bonafini anunció ayer en una conferencia de prensa que desde su organización harán una presentación ante la Corte Europea de Derechos Humanos, en Estrasburgo, Francia, “para apoyar a los españoles que luchan contra el franquismo. Porque en España todavía hay franquismo”, afirmó Bonafini.
Por su parte, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, agregó que el Magistrado es “una persona honesta, comprometida, lo que debe ser un juez” y que, a su entender, la condena es parte de una “estrategia nefasta” en la que “se le dice a los otros magistrados ’a ustedes les puede pasar lo mismo’”.
El juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni también dio declaraciones a los medios por este tema y consideró que “sea la idea que se tenga, que Garzón estuviera equivocado o no, no importa. Lo que importa es que hay una dictadura de un organismo colegiado del propio poder judicial que en lugar de limitarse a revocar una sentencia que no comparte, pretende exonerar a un juez. Es decir, convertir a un poder judicial en una corporación verticalizada”.
 
Publicado en web CTA.

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