martes, 3 de julio de 2012

La línea maestra de Lajos Szalay, el dibujante admirado por Picasso

Hasta mediados de julio se puede ver la exposición que reúne 130 dibujos del reconocido artista nacido
en Hungría que vivió varios años en la Argentina y que enseñó en la Universidad Nacional de Tucumán. En el Museo Sívori.


La admiración que le profesó nada menos que Pablo Picasso da cuenta de la maestría de este artista nacido en Hungría que pasó también por la Argentna y dejó aquí su impronta.
En este momento, el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori exhibe 130 dibujos de este gran creador cuya línea es un sello de identidad. La exposición se llama, precisamente, Lajos Szalay. La línea maestra. "En sus dibujos no hay líneas que sobren –dice Sergio Moscona, curador de la muestra–. Cada elemento se evidencia como necesario e insustituible en el espacio en que fue encarnado. Según sus palabras, la línea debía transformarse en látigo para hacerlo chasquear y serpentear a su antojo personal. Consideraba a la línea clásica como un dedo que recorre los perfiles en contraposición a su 'línea mosca' que zumba alrededor de las formas."
Szalay nació en 1909 y murió en 1992. De origen humilde, estudió en Budapest y llegó a alcanzar el éxito en su país natal. En 1946 se trasladó a París, que en ese tiempo no sólo era la capital de Francia, sino la capital cultural del mundo occidental. Allí recibió la beca UNESCO que le permitió viajar a la Argentina dos años más tarde. Aquí integró el cuerpo docente de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) como jefe de la sección Dibujo del Departamento de Artes. La UNT en aquellos años se destacaba especialmente por la enseñanza artística. Allí entró en relación con importantes creadores como Gómez Cornet, Spilimbergo, Lorenzo Domínguez, Víctor Rebuffo y Pompeyo Audivert. Permaneció en este cargo hasta 1956. El reconocido plástico argentino Carlos Alonso dijo en relación con su capacidad de enseñar dibujo: "De Szalay siempre recuerdo cómo nos enseñaba a combatir nuestros amaneramientos y nuestros hábitos... mientras Spilimbergo enseñaba el dibujo académico, Szalay enseñaba a quebrar la línea." Por su parte, Diego Pró, quien fuera rector de la UNT en los años cincuenta, afirma: "Sus dibujos surgen de esta fuente interior y revierten en expresión artística, dibujos de líneas torturadas en los que no aparece la tranquila suavidad de las formas y de las líneas curvas con que la visión clásica interpreta la plasticidad de los seres y las cosas."
La UNT concretó un proyecto de publicación de la obra de los artistas que se desempeñaban en el instituto. En 1954, ese proyecto daría como resultado la edición de Drawings, un libro compuesto por trabajos de Szalay realizados entre 1937 y 1954 con prólogo del crítico Jorge Romero Brest, quien dijo de él: "Estimo particularmente los dibujos de Szalay, tan monumentales a pesar de su pequeño formato y tan abstractos a pesar de su evidente contenido temático. Los estimo por sus acentos de vivencias latentes y por el 'obstinado rigor'que denuncian, castigada la línea hasta volverla expresiva por sí misma, y castigado el sentimiento hasta no valerse de las sombras o las manchas sino para darle a la forma la solidez que se requiere…Tal es la potencia de composición que posee este excepcional artista, que por lo menos en buena parte de sus dibujos, la línea vitaliza sobre todo el espacio que no limita pero si indica, obligando al ojo del contemplador, más que a seguir la trayectoria de aquella, a percibir la estructura de una forma que se deja implícita y en perpetuo devenir…"
Se destacan aquí sus trabajos sobre "La tragedia de Hungría", referidos al levantamiento de 1956 y su posterior represión. Su visión de Hungría produjo un distanciamiento entre Szalay y los artistas e intelectuales de izquierda. Este alejamiento estuvo incentivado, además, por el sentimiento religioso que experimentaba el dibujante.
También el libro Mitología y víspera de Georgina, de Ignacio Anzoátegui y editado por Emecé, contó con ilustraciones de él.
Luego de abandonar la Argentina fue a los Estados Unidos, donde residió un tiempo y más tarde regresó a París. Pero decidió volver a su país de origen, donde murió.  Hoy un museo de Hungría lleva su nombre.
La muestra del Museo Sívori cumple la importante función de acercar al público el trabajo de un artista que, consagrado como maestro indiscutible en el medio artístico, no alcanzó quizás la popularidad que su gran talento hubiera merecido. Entre su producción, los dibujos sobre la tragedia de Hungría no sólo conmueven por el tema en sí mismo, sino por el tratamiento plástico que hace que esa tragedia adquiera alcance universal.

http://tiempo.infonews.com/2012/07/03/cultura-80007-la-linea-maestra-de-lajos-szalay--el-dibujante-admirado-por-picasso.php

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